Gastronomía
La gastronomía de Mallorca ha estado históricamente ligada a su historia. Es herencia de las culturas romana, hebrea, musulmana, catalana y ahora mismo de las gastronomías anglosajona, alemana, e incluso asiática.
La globalización de las culturas ha contribuido a crear una mayor cultura gastronómica y ha potenciado la aparición de cientos de restaurantes especializados no sólo en gastronomía local.
Nuestra cocina ancestral, producto de economías agrícolas de supervivencia y punto de convergencia de distintas culturales dominantes, ha hecho osmósis con la gran cocina europea, importada en los últimos 50 años para atender las preferencias gastronómicas de cientos de miles de visitantes.
En la variada oferta de restaurantes de la isla, el viajero puede hoy encontrar establecimientos de todo tipo: desde la sencilla pizzería, hasta el exótico restaurante tailandés, griego, chino, o japonés.
Los principales platos de la cocina mallorquina están arraigados en la cultura popular. Las verduras son ingredientes que no faltan en los platos locales. Además de las sopas mallorquinas, otro plato muy característico es el tumbet, fritura de berenjenas, patatas y pimientos con tomate. Y el frito mallorquín, con verduras y menudillos. Comprar verdura y fruta fresca en el mercado del Olivar de Palma, o en los mercados de los pueblos de la isla resulta siempre una interesante excursión.
Uno de los platos más populares es el frit mallorquin con patatas y pimientos; puede ser de sangre y/o asadura de cordero, cerdo o también marinero. En lo referente a carnes, hay que citar la popular lechona asada y los escaldums, guisos de pato o de pavo con patatas y almendras. El lomo con col es otra especialidad.
También es famosa la sobrasada mallorquina, hecha de carne de cerdo picada, mezclada con especias y pimentón rojo.
Dicen que lo verdaderamente exquisito de la gastronomía insular, son los pescados y mariscos. La caldereta de langosta es excelente tanto en Mallorca como en Menorca donde se pescan las langostas más sabrosas. El cap roig, el gallo, la gamba de Sóller, las cigalas, los salmonetes, el llobarro, y los serranos de estas aguas, simplemente a la plancha, son deliciosos.
Recomendación aparte merecen las croquetas de jonquillo, un chanquete sin arenillas, exquisito
En lo que refiere a la repostería, es muy popular la ensaimada, una pasta exquisita de harina y manteca. Las más pequeñas se toman en el desayuno, y las grandes o muy grandes, rellenas de cabello de ángel o de crema tostada, se degustan como postre. Otra especialidad en la respostería local son los rubiols, rellenos de requesón o mermelada. Y la coca de albaricoques o de orejones, que se acompaña con helado. El helado de almendras es también especialidad mallorquina. No se olviden de probar las cocas dulces de patata típicas de Valldemossa pero que también pueden adquirirse en otros pueblos y ciudades de Mallorca. Tampoco dejen de probar el gató, un delicioso pastel de almendras con muchas calorías que suele acompañarse de un buen helado de almendra cruda. “Can Joan de S’Aigo” merece en este sentido todos los elogios.
Con respecto a nuestros vinos es preciso destacar el gran trabajo que se ha hecho en los últimos veinte años en la recuperación de las viñas y en la creación de numerosas bodegas que elaboran caldos de excelente calidad. Ferrer, Pere Seda, Mesquida, Macià Batle, Ribas, Santa Catarina, Anima Negra, Son Bordils, son sólo de los nombres de nuestros mejores vinos.