La gastronomía de Mallorca ha estado históricamente ligada a dos factores: una materia prima “de secano” muy sabrosa y muchas horas de elaboración.
Nuestra gastronomía es herencia de las culturas romana, hebrea, musulmana y catalana. Los principales platos de la cocina mallorquina están arraigados en la cultura popular y la riqueza de sus ingredientes siempre ha estado estrechamente vinculada al poder adquisitivo de los comensales.
Así, un sencillo entrante de Sopas Mallorquinas, basando fundamentalmente en verduras escaldadas sobre una base de pan semi duro, puede enriquecerse con carne de cerdo, carne de caza, setas, embutidos o incluso pescado o marisco.
Lo mismo le ocurre al típico Arroz Seco que sobriamente se comía en las casas varias veces por semana porque sus ingredientes eran muy básicos y económicos. Hoy, las populares paellas han sustituido aquellos humildes arroces y es frecuente encontrar en ellas abundante marisco y aves de todas clases.
Otro tanto le ocurre al plato típico conocido como Frito Mallorquín, elaborado en la antigüedad con patata, vegetales, hierbas aromáticas sangre cocida y vísceras de cordero . Actualmente se ha reconvertido en un producto de nouvelle cuissine que no desmerece, al contrario, sus valores gastronómicos.
Nuestra cocina ancestral, producto de economías agrícolas de supervivencia y punto de convergencia de distintas culturales dominantes, ha hecho osmósis con la gran cocina europea, importada en los últimos 50 años para atender las preferencias gastronómicas de cientos de miles de visitantes.
En la variada oferta de restaurantes de la isla, el viajero puede hoy encontrar establecimientos de todo tipo: desde la sencilla pizzería, hasta el exótico restaurante tailandés, griego, chino, o japonés.
La globalización de las culturas ha contribuido a crear una mayor cultura gastronómica y ha potenciado la aparición de cientos de restaurantes especializados no sólo en gastronomía local.
De la repostería local son famosas las ensaimadas, las cocas dulces y saldas, las empanadas de carne y pescado, y el gató, un delicioso pastel de almendras elaborado con muchas, muchas calorías.
Con respecto a nuestros vinos es preciso destacar el gran trabajo que se ha hecho en los últimos veinte años en la recuperación de las viñas y en la creación de numerosas bodegas que elaboran caldos de excelente calidad. Ferrer, Pere Seda, Mesquida, Macià Batle, Ribas, Santa Catarina, Anima Negra, Son Bordils, son sólo de los nombres de nuestros mejores vinos.